Varios disidentes bielorrusos han solicitado a estrellas del pop internacional como Shakira o Moby que boicoteen el régimen en protesta por el encarcelamiento contínuo de cientos de activistas en favor de la democracia.
Shakira y Moby, dos cantantes que tradicionalmente han apoyado a los movimientos políticos progresistas y han dado muestras sobradas de estar muy concienciados con las injusticias sociales , tienen previstos sendos conciertos en la capital del estado, Minsk, pero los activistas instan a las estrellas a que abandonen sus planes. Los míticos Deep Purple también tienen programado un concierto en las próximas fechas.
Así lo recoge el diario británico Independent, que asegura que en los últimos tres meses, más de 700 activistas pro-democracia fueron arrestados en una actuación que grupos de derechos humanos y gobiernos extranjeros tildan de brutal represión de las fuerzas de oposición en la última dictadura de Europa.
Prácticamente todos los políticos que se atrevieron a enfrentarse contra el presidente Alexander Lukashenko han sido acusado de organizar una revuelta de masas y encaran la posibilidad de penas de prisión prolongadas. Bielorrusia es también el único país que queda en Europa que lleva a cabo la pena de muerte.
Los disidentes han reaccionado con consternación al conocer que a pesar de la actual represión y los abusos generalizados contra los derechos humanos, las estrellas están dispuestas a actuar en Bielorrusia, país donde la industria musical es de propiedad estatal en un 80%.
Mike Harris, portavoz de los disidentes, señala que los artistas internacionales deben considerar muy cuidadosamente el tipo de mensaje que proyectan con su llegada a Bielorrusia.
"Cada vez que un artista occidental da un concierto en Bielorrusia le sirve a las autoridades para utilizarlo como propaganda para demostrar que su dictadura no es un régimen", dijo. "Sin embargo, las desapariciones, suicidios sospechosos y la detención de 42 presos parecen afirmar lo contrario . Si Moby y Shakira realmente se preocupan por los derechos humanos deberían donar las ganancias de sus conciertos a las familias de los detenidos y desaparecidos o hablar en contra de las violaciónes constantes a la libertad de expresión que se producen."
El Comité Bielorruso de Helsinki, un grupo de derechos humanos dentro de Bielorrusia, asegura que prefiere no apoyar un boicot y en su lugar pide a los artistas que utilicen sus visitas para hablar públicamente sobre la triste situación del país.
"Si las estrellas mundiales hicieran hincapié en los problemas de derechos humanos en Bielorrusia durante sus intervenciones públicas, si de alguna manera apoyaran la labor de los defensores de los derechos humanos, serviría para propocionar valores que contribuirían mucho más a la causa que un mero boicot", aseguró Oleg Gulak, integrante del comité. "Pero, por supuesto, si se personan y no mencionan los problemas existentes en el país podría haber un riesgo de que las autoridades utilizaran sus visitas con fines de propaganda."
Durante muchos años las autoridades de Bielorrusia han mirado la música occidental con desconfianza absoluta y rara vez han otorgado permiso a las estrellas internacionales para tocar dentro del país.Pero en los últimos años el gobierno se ha dejado camelar por los cantos de sirena de los inversores extranjeros y ha dado la bienvenida a un puñado de artistas internacionales como Sting, Elton John, Scorpions o Rammstein.
Hasta el momento Sting es el único artista que ha hablado públicamente en contra de la situación política en Bielorrusia, posicionándose en contra de la pena de muerte y manteniendo reuniones con activistas de los derechos humanos después de su concierto. El paso por Bielorrusia del cantante Elton John también resultó extremadamente polémico. Tocó por primera vez en Bielorrusia en Junio pasado, pese a que el consejo de la moral pública del país expresó abiertamente su preocupación acerca de su homosexualidad.

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